Hay cientos, miles de tipos de miedos. Pero el peor, sin duda, es el miedo relacionado con otra persona, de la manera que sea. Miedo a que te hiera. Miedo a que te olvide. Miedo a que no te quiera de la manera que a ti te gustaría. Miedo a sentirte inferior, pequeño, indefenso. Pero sobre todo, miedo a perder. A perder a alguien y que esto conlleve perderte a ti mismo. Porque cuando quieres a alguien, mires desde donde mires a esa persona, la vas a ver genial, perfecta, siempre. Y, el día menos pensado, te levantas y te das cuenta de que la has perdido por haberte negado a ver sus pequeños defectos, por haberte negado a no ayudarla a crecer como persona, por haberte dejado cegar por el aprecio y no haber podido abrir los ojos hasta que se ha hecho imposible salvarla.
Ahora es tarde, has perdido. A ese alguien que era tu vida y a ti mismo. Por ver siempre la parte buena de las cosas, por querer ser optimista, por ser simplemente inocente. Te toca sentir el vacío durante días, semanas o meses. Quizá pasen años y todavía esa cicatriz no haya sanado del todo. Quién sabe.
Pero eh, despierta. La mejor manera de superar ese agujero negro de tu interior no es quedándote solo en casa escuchando las canciones que ambos escuchabais. No borres nada. Coge todas las fotos, los momentos, los recuerdos merecedores de ser recordados y mantenlos vivos en una carpeta llamada "pasado". Aún no, pero algún día podrás abrirla y sonreír con ella, ya verás. El tiempo y las heridas se complementan de forma contraria, es decir, creces en años mientras ves cómo estas van haciéndose más pequeñas cada vez.
Por último, sal a descubrir el mundo. Es duro, sí, pero acabas dándote cuenta de que el puesto que deja una persona lo ocupa otra. Y no hablo de sustituir a la anterior, por supuesto. Hablo de avanzar. De crecer. De preocuparse menos en olvidar y más de crear momentos que merezcan la pena ser recordados. Pero lo más importante, hablo de ser feliz y de saltar los obstáculos que se nos pongan por delante. De poder decir algún día "Sí, yo sufrí mucho, pero a pesar de ello conseguí salir adelante y hacer de mis meras locuras, la realidad". Todo esto mientras ves los datos de una carpeta con una gran sonrisa, que tiempo atrás llenaste, con una lágrima.

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