viernes, 20 de septiembre de 2013
Sí, se puede decir que mi corazón también es miope.
Si digo que soy miope pensarás en el sentido de la vista. De no ver de lejos, y en parte llevarás razón. Es algo con lo que crecí y me acostumbré. Sin embargo, mi cerebro envidiaba aquello de poder ver con exactitud lo cercano, lo que estaba a centímetros de mí, y desenfocar lo lejano. Aprendió a querer con los ojos, esta vez no de la cara, sino de ese órgano que protegen las costillas y dicen por ahí que bombea sangre al resto del cuerpo. Sí, se puede decir que mi corazón también es miope. Algún día acabará por quedarse ciego del todo, porque, ¿sabes qué pasa? Que cuando ves de cerca, el verbo "ver" se convierte en "observar", y cierto esfuerzo llega hasta ciertos límites. Que a veces, los pequeños detalles son buenos, buenísimos; pero que el triple de veces son lo contrario.Y que si con cada latido viera más de cerca cada vez a las demás personas, luego no sabría cómo echarme a atrás, cómo decir "hasta nunca jamás, distancia de seguridad". Porque cuando observas de cerca, el verbo "observar" se convierte en "leer". Y eh, cuidado: los otros dos verbos anteriores a este los podías hacer voluntariamente, pero una vez que aprendes este último, no puedes evitar hacerlo en todos lados. Qué difícil aprender a leer personas, por no hablar de cómo resulta después olvidar hacerlo. Porque cuando unos ojos se vuelven poesía y una sonrisa una novela, no puedes no seguir, no hacerles caso a lo que te quieren transmitir. Las cosas que más merecen la pena saber son aquellas que mejor se esconden. Como eso de "las maravillas del mundo". Quizá la mayor maravilla sea el propio mundo. Quizá debamos escuchar el doble de lo que hablamos, porque por algo tenemos una boca y dos oídos. Quizá a veces lo que nos impide avanzar es un espejo y no la famosa piedra que todos supuestamente tenemos en el camino. Quizá sentir algo con una parte del cuerpo que funcione a medias, no esté tan mal. Porque quizá, lo que de verdad importe, sea lo que está aquí a mi lado y no lo de allí lejos. Porque quizá esto de tener una patata que le guste leer mucho a los demás desde muy cerca está bien. Y porque quizá yo a veces confunda términos como "aptitud" y "actitud". O como leer y querer.
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Tia me hago fan :) emocionas hasta a las piedra del camino, seguroo. Gracias por expresar tan bien lo que todos sentimos. Un abrazo grandisimo desde Murcia.
ResponderEliminarLa cuquiii